
Una mujer joven entra en la Tienda de Cosas Raras y habla con el dueño, el Señor Pantalones.
-¿En qué puedo servirle señorita? - le pregunta el Señor Pantalones.
-Oh Señor Pantalones, estimado dueño de la Tienda de Cosas Raras, quisiera comprar un alboroto.
-¿Un alboroto? No sé si tengo. Debo buscar al fondo. Espere un rato. Un alboroto es un reto.
Busca al fondo de la tienda y regresa después de pocos minutos.
-Señorita, encontré uno, pero lo siento, el alboroto está roto.
-¡No me diga eso! - contesta la señorita - ¿he esperado este rato por un alboroto roto?
-Ya le dije que sería un reto.
-¿Por qué está roto?
-Porque lo mordió una rata.
-¡Una rata mordió mi alboroto roto durante el rato!
-Lo siento, señorita, sin embargo tengo buenas noticias.
-¿Cuáles?
-El alboroto roto que mordió la rata durante el rato es muy barato.
-¿Y qué puedo hacer con un alboroto roto barato que mordió la rata durante el rato? ¡Este alboroto sólo lo compraría un manirroto!
-¡No hable así, señorita! Si no es manirrota sufriré una derrota: ¡estaré en bancarrota!
-Muy bien, señor, compraré el alboroto roto barato que mordió la rata durante el rato para que no sufra la derrota y no esté en bancarrota.
-¿Y el cheque no rebota?
-¡Basta ya, soy idiota!